Dibujo realizado por Juan Luis López

Dibujo realizado por Juan Luis López

No creo en las fórmulas mágicas para ser feliz, entendidas como un decálogo o una receta standard. Creo en la “Felicidad Currada´´, esa que se convierte en un estilo de vida y en una actitud voluntaria y consciente. Esa felicidad que disfrutas cuando alcanzas, porque nada ha tenido que ver la fortuna, el azar o la buena estrella.

Cada persona tiene sus propios valores y sus prioridades vitales. Si de verdad te escuchas, si le dedicas tiempo a ello, como algo prioritario, sabrás, perfectamente, qué debes hacer para alcanzar ese estado de bienestar permanente, sin que nadie tenga que decírtelo y sin copiar fórmulas de otros.

A mí me hace feliz ser coherente con mis principios y valores, de manera que lo practico.

La felicidad, como yo la entiendo, no tiene un efecto yo-yo como las dietas milagro, ni tiene atajos. La felicidad hay que conquistarla y como en toda conquista, hay batallas. Una de las mejores herramientas que tenemos para poder librarlas dignamente, es el autoconocimiento. Es una herramienta poderosísima que requiere de escucha interna de autoobservación, de diálogo interior y de cambios, en caso necesario.

Hay personas que conocen mejor el funcionamiento de su coche que el suyo propio. Y eso está bien, quiero decir, conocer el funcionamiento de tu coche, para qué sirve cada botón, el consumo que tiene, qué ocurre si le mezclo el combustible o cómo optimizarlo. Eso es sencillamente ¡genial! Efectivamente, es una manera de optimizar los recursos y sacarles el máximo potencial.

Creo, que a muchas personas les da miedo profundizar en sí mismas, pero ese es otro tema.

El otro día me tropecé con este cuento, que ilustra este concepto que quiero trasmitir de la felicidad:

“Érase un ratón que se hallaba en constante estrés por miedo al gato. Un mago se apiadó de él y lo transformó en un ágil felino. Pero entonces, el pobre animal, se empezó a asustar del perro. El mago, con otro golpe de vara, lo transformó en un fuerte can. Pero al poco tiempo, el agobiado animal, empezó a temer al tigre. El mago, aunque ya un poco cansado, lo transmutó en un poderoso tigre, el rey de los felinos. Y en ese punto, a nuestro animal le entró un ataque de pánico ante la presencia del cazador. El mago dio un suspiro, harto de tanto trabajo, cogió su varita, la alzó y dijo:

  • Te convierto en ratón y esta vez para siempre.

Y añadió

  • Nada de lo que yo haga va a servir amigo, porque primero tienes que aprender a ser feliz como un ratón.”
Dibujo realizado pot Juan Luis López

Dibujo realizado pot Juan Luis López