Foto hecha por Jorge Toro para Ojo de Pez

Maldito Reloj

Su mundo se había parado, pero no el maldito reloj de la cocina. El no se paraba nunca, por nada ni por nadie. Y sentada en el taburete le dieron las y pico mil. El tercer café de la mañana, tan amargo como los anteriores.

Fantaseó con abrir el tercer cajón de la izquierda, coger el revolver y pegarse un tiro. Y por un momento se sintió aliviada, incluso feliz. Hasta que recordó que nunca tuvo revolver, que seguramente no sabría usarlo y que la cocina tan blanca, quedaría hecha un desastre.

Siempre quiso pronunciar esa palabra, revolver, le parecía muy romántica, pero también ella era muy peliculera.

Con todo y con eso, decidió que lo mas sensato sería poner una lavadora. Así que levantó su culo del taburete y dejó el revolver para otro día.

Foto realizada por Jorge Toro para Ojo de Pez.