Dibujo realizado por Juan luis López

Dibujo realizado por Juan luis López

De repente imaginó, como si una bombilla se le iluminara en la cabeza,
lo extraordinario que sería que todas aquellas personas que usaran su lengua
para algo que no fuera decir y hacer cosas bonitas, dejarían de tenerla. La perderían para siempre.

Detestaba todo lo que no fuera crear y construir algo mejor. No entendía a esas personas que con tanta soltura y sin ningún tipo de pudor, se permitían opinar, alegremente, sobre la vida de otros. Incluso sin conocerlos, como un divertimento. Pero sobre todo, sin ningún pudor.
Se mostraba muy inflexible e intransigente en este sentido. Era algo que podía borrar su sonrisa de la cara y hacer que cambiara incluso de lugar. Le horrorizaba la superficialidad por encima de todo.
Nunca entendió la frivolidad, por mas esfuerzos y empeños. Ni siquiera en su justa medida.

Y en su imaginación, el mundo casi se queda sin lenguas. Muy pocas sobrevivieron.
Y el silencio, tan ausente y tan relegado a un segundo plano, cobró más protagonismo del que hubiera soñado nunca y se mostraba orgulloso, incluso, sacando pecho.

Las lenguas supervivientes de todas las partes del mundo, hablaban el mismo idioma.
Un lenguaje universal más allá de las palabras. Y esas lenguas, se enredaban las unas con las otras, con mucha pasión y amor. Y de tanto amarse,
nacieron otras lenguas puras y sanas, ajenas a otros tiempos pretéritos.