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Me encanta esta expresión, y me encanta pronunciarla, tiene tanta fuerza. Es curioso que muchos temas de conversación de esos llamados escatológicos, igual que las palabras, esas llamadas palabrotas quizá porque se salen de la boca antes de terminar de pronunciarlas, o tal vez porque con una sola, está todo dicho y eso las hace muy grandes y merecedoras del término. Es curioso digo, que desde pequeños son vetadas, y entonces de mayores cobran mas fuerza que nunca, quizá por eso precisamente. Y es como esas herramientas que una vez las descubres, no puedes vivir sin ellas y las usas para todo, “pa un roto y pa un descosío” , como un jarrillo´lata.

Y si encima las mezclas en la misma frase “me cago en el copón bendito” eso ya es apoteósico, y la persona que lo pronuncia,créeme, está muy enfadada.

Estamos acostumbrados a cagarnos en otros, en sus muertos, en sus madres o padres, en sus tradiciones o costumbres, incluso José Sazatoril se atreve a cagarse en el Misterio,(Amanece que no es poco). Pero cagar a solas, es mas raro de contar en voz alta. Y Guadalupe Lancho lo expresa muy bien en el corto de Vicente Villanueva,( Reina y Mendiga) . Me cago viva.

Quién no ha estado en una reunión de trabajo o de tipo formal y entonces alguien te está contando algo, seguro que importante, pero tú solo piensas en una cosa, en cagar, porque te estás cagando y ocupa toda tu mente. Pero lo máximo que puedes decir para no salirte del tiesto, es que te encuentras indispuesta, mas que nada para justificar la palidez y la gotilla de sudor que cae por tu frente. Pero la realidad es que te cagas viva, esa es tu verdadera indisposición, que se solventaría con escasos diez segundos liberadores y maravillosos que te sacarían esa sonrisa de bobalicona, la misma que pones cuando estás enamorada. Pero aguantas estoicamente (malditos estoicos), intuyendo el principio del fin.

En el supermercado es muy habitual, desconozco el motivo. A mí me ha pasado miles de veces, entonces voy por los pasillos andando muy rara, como a trompicones y sin saber ni lo que estoy cogiendo. Y ahora, cada vez que veo a alguien que va con el carrito de la compra andando muy raro, me dan ganas de decirle: te estás cagando vivo,¿verdad?. Lo de Vivo le da un toque redundante que me gusta. Y quizá por eso, evito las grandes superficies.
Es curioso también, que a veces cuando mas lejos estamos de casa, mas hogareños nos volvemos. Supongo que es un forma de estar mas cerca.
Para mí lo de las palabrotas es como estar en casa, de manera que cuando mas lejos he estado y mas rodeada de personas ajenas, muy finas y elegantes seguramente, menos amigos he hecho, quizá por este detalle escatológico y de palabras grandes que ahora me sirve como anécdota y alineación.

Y es que a veces, demasiadas, me gustaría que la realidad fuera mas surrealista. Por eso agradezco a Buñuel películas y escenas como ésta que me alegran el día.

¡Me cago viva!