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Cuando eres pequeña y te haces un nuevo amiguito, supone uno de los acontecimientos mas extraordinarios del planeta y estás deseando compartir ese entusiasmo y alegría casi con cualquiera. De manera que cuando llegas a casa, no paras de hablar de esa persona especial, de lo bien que te lo has pasado y de lo amigos que váis a ser a partir de ahora.Y entonces tu padre (porque esta pregunta la hacían los padres), que parecía que disfrutaba de tu mismo entusiasmo mirando la cara de emoción que traes del colegio, o de la placeta donde has conocido a tu mejor amigo, te formula una pregunta que se repetiría por los siglos de los siglos cada vez que conozcas a alguien, y que borra de tu cara cualquier resquicio de sonrisa, entusiasmo y demás asmos e ismos:

Y ¿En qué trabaja su padre? Y ésto resuena en tu cabeza una y otra vez como en cámara lenta, pero muy lenta y con la voz distorsionada de esa lentitud de la cámara. ¿ E-n q-u-e t-r-a-b-a-j-a s-u p-a-d-r-e ?

Y tu cara se descompone y se contrae y se te corta hasta la respiración porque esa era la última pregunta que ¡¡te podías esperar!! Hay tantas preguntas interesantes que hacer sobre mi nuevo mejor amigo. ¿Cual es su color preferido?, ¿Que le gusta comer?, ¿Qué colección está haciendo ahora?
Y mi padre me pregunta que ¿¿¿¿En qué trabaja su padre????

De alguna manera, eso me hizo aborrecer el trabajo, porque estropea los buenos momentos.
Por eso detesto definirme por una profesión, me niego. Somos tantas cosas.Incluso miro mal a esas personas que hace mucho tiempo que no ves y lo primero que hacen es preguntarte que en qué trabajas. Los mataría,directamente. Y la segunda pregunta que te hacen, es que si tienes hijos. Entonces ya salgo corriendo,por no matarlos. Por simples, por convencionales, por añejos,por poco creativos, por..tantas cosas.

En este blog, hay parte de mi esencia porque así lo he decidido. Y en parte, puede que me defina.Supongo que estará muy vivo y algo que me defina hoy, no lo hará mañana.

Soy feliz desde que Telma, mi Labradora mestiza de 1 año y 29 kilos, comparte babas, pelos y achuchones conmigo. Ha sido lo mejor que me ha pasado y estoy verdaderamente agradecida. Aprendo mucho con ella.Por eso no podía faltar un espacio de Vidas Perrunas.

Cuando afloró mi lado oscuro, me sentó muy bien escribir. Y ya no he dejado de hacerlo, básicamente porque me ordena, me relaja, me ayuda a conocerme mejor y paso un buen rato conmigo misma. De manera que he querido materializarlo, darle forma y compartirlo a modo de Microrrelatos, mas que nada, porque me encanta esa palabra, aunque no se ajuste a lo que hago, llamadme rebelde ;)

Aunque nunca quise estudiar, no una carrera, me formé en Psicología Forense, y después de muchos años trabajando en este ámbito, un poco gris, un poco serio, donde hay personas encorsetadas y algunos egos inflados, decidí re-inventarme. Entonces me acerqué al mundo Coaching. Aunque “bebe” mucho de la psicología, conserva la frescura de algo nuevo y eso me encanta y me apetecía.

A pesar de ser muy crítica con ambas disciplinas,Psicología y Coaching, las dos son herramientas útiles si se les saca partido. Las entradas que cuelgo están regurgitadas, es mi aporte, basado en mi experiencia personal y profesional, tuneadas por mí.La teoría está ahí fuera al alcance de todos. Esto es otra cosa, mariposa. Me niego a copiar y parafrasear. Yo he sido de las afortunadas que pudo estudiar filosofía y he aprendido a pensar y a tener criterio propio, toma ya.
Huyo de las etiquetas, me desagradan porque limitan y condicionan y lo reducen todo a una palabra. Creo en los procesos y los disfruto mucho.

Me encanta esa sensación de encontrarme con las cosas por segunda vez. Y como Antonio Vega, esperaría de pie que la noche se fundiera con la tarde y el amanecer.

La foto, es de un bonito viaje a este parque natural. La comparto porque me transmite mucha calma y belleza, y me invita a disfrutar y dar rienda suelta a la imaginación.

Yosemite

Yosemite